A los pocos días de cumplir quince años viajé con mi padre, su esposa, mi abuela y tres de mis hermanitos a USA. No tuve fiesta de quince, ni me importó. Mi ilusión fue arribar a otro país, aunque para ser sincera, no consideré lo del segundo idioma. Llegamos a Nueva York en primavera, pero nevó. Fue una novedad ver caer la nieve desde la ventana del apartahotel y, sobre todo, desde un piso veintiocho.
Al mes nos trasladamos a una casa en New Jersey. El día que entré al “Montclair High School” me sentí como “mosco en leche”. Una chica mayor que yo, me recibió en la oficina de la coordinación, en donde, mi papá, me dejó sin dar mayor explicación: «las señas ayudan», me dijo.
Monika Faucett, hija de colombiana y brasileño, se convirtió en mi salvadora y gran amiga durante ese año y medio, tiempo que considero, abrió una excelente oportunidad para mi futuro. No recuerdo con exactitud cómo logré comunicarme los primeros días y, agradeceré por siempre, el acompañamiento de Mrs. Marjorie Rappoport, mi maestra de ESL (inglés como segundo idioma). Recuerdo el día en que entré al salón en donde todos los chicos estábamos en la misma situación: franceses, haitianos, tailandeses, japoneses, salvadoreños, y yo, nos miramos con curiosidad y timidez ya que apenas sabíamos saludar en inglés. Debí olvidar, por el miedo a equivocarme, lo que había aprendido en el colegio, porque tuve que empezar de ceros, y la necesidad me empujó a hablar inglés a los machetazos para poder sobrevivir. Fue una experiencia magnífica en la que interactué con personas de diversas culturas y que, además, me amplió la visión de mundo. Cuando volví a Venezuela, era otra persona: decidí vivir con papá y me acerqué a quién sigue siendo mi mamá de crianza. Con el corazón dividido en dos, dejé atrás mi primer amor (aclaro que de Guatemala), quién me dejó ir con petición de mano y promesa de matrimonio a los dos años. De eso sólo queda un diario lleno de recuerdos.
Pasaron dos años y nos vinimos a Colombia, en donde terminé mi secundaria, trabajé un tiempo como vendedora, e hice mi licenciatura en español e inglés en la Universidad Pedagógica Nacional de Colombia. Debido a eso, el inglés me ha dado, en gran medida, el sustento hasta el día de hoy.
No recuerdo quién motivó estos poemas, tal vez otro de esos amores imposibles, que duelen y recreas en tu imaginación, pero en esta oportunidad, vinieron a mi mente en inglés…
Al año siguiente, los traduje al español. Espero que sean de tu agrado.
EL INGLÉS LLEGÓ A MI VIDA


“Crying is a way your eyes speak when your mouth can’t explain how broken your heart is.” — Unknown.
AGAIN I
I’m in love again,
it couldn’t be and you know why.
My heart has broken too,
my eyes are in tears and stars.
Your body over mine…
it could make us feel so bright.
AGAIN II
Can I feel again that I’m alive? Can’t I?
I tried to be free once in my life
it couldn’t be, why?
God, do you exist? I really don’t mind.
My wings have broken,
could you repair them?
My lonely heart is like a cold flower’s pair.
DE NUEVO I
Me he vuelto a enamorar,
esto no podía ser, ¿sabes por qué?
Mi corazón se ha roto también,
mis ojos son lágrimas y estrellas.
Tu cuerpo sobre el mío…
esto podría hacernos sentir brillar.
DE NUEVO II
¿Puedo sentir de nuevo que estoy viva? ¿Puedo?
Traté de ser libre una vez en mi vida,
esto no pudo ser, ¿por qué?
Dios, ¿tu existes? Realmente no me importa.
Mis alas se han roto,
¿podrías repararlas?
Mi solitario corazón es como un par de flores frías.
Blanca Josefina Betancourt Massott
“Cazadora de Sueños”
Ilustraciones: Kim Selig fineartamerica.com/pngtree.com

