«Nuestra vida es un conjunto de trozos, que conforman nuestro todo»
Blanca Josefina Betancourt
Fragmentos de vida II
Con el apoyo de sus padres y el de la psicoanalista, ella dejó los miedos atrás y se presentó en la Universidad Distrital, que quedaba en la loma más alta y fría de la capital, y en otra universidad, que era más cercana al pueblo donde vivía. En esta última la entrevistaron en inglés y debió escribir un ensayo. Se sintió cómoda, pero no sabía si pasaría las pruebas. Tuvo que esperar a que en el periódico aparecieran los resultados. ¡Qué ansiedad! ¿lo lograría?
Una mañana, después de la cita sicológica, la doctora le entregó la página en la que aparecían la lista de admitidos. Sus ojos buscaban el número de cédula que señalaría su ingreso en alguna de las dos. ¡Allí estaba! ¡había sido aceptada en la Universidad Pedagógica Nacional!
Renunció a su trabajo de vendedora y se internó en la universidad. Allí no sólo estudió lo relacionado con su carrera de Licenciatura en español e inglés, si no que, además, tomó las electivas de danzas, pedagogía musical, vitrales, levantamiento de pesas y hasta se animó a ser parte del grupo de teatro, a cantar blues en los festivales de inglés y a participar en las presentaciones de música colombiana.
Vivió esa etapa con intensidad, y dentro de esa variada experiencia, llegó a su vida un escritor al que amó y nutrió su vida con poesía, música y sabiduría. Él la impulsó a seguir escribiendo y la llevó a grabar y a publicar dos de sus poemas en La Casa de poesía Silva en Bogotá. He aquí la segunda parte de esos fragmentos que habían surgido años atrás, y que fueron reelaborados bajo la guía de quien, más allá de ser su amor, fue su maestro:
FRAGMENTOS DE VIDA II


XV
Matriz engendrada en planetas de plomo
cual cruz de acero protegida por los dioses.
Son tus serpientes borrascosas hechas en barro sacro,
las que en la era de panteras y orquídeas ensangrentadas
se desviarán por el rumbo de algas y coral.
XVI
Querubines sin alas caen como pétalos desde el caos;
Gotas de sangre se esparcen en el firmamento.
XVII
En el corazón del desierto, plenos de dunas de oro
La ventisca del oasis será coronada.
XVIII
En una sola noche me sentí más prisionero que nunca,
quise morir y morí…
(sueño inverosímil)
estaba allí entre cadenas mentales,
mi existencia persistía,
cerrar los ojos no pude.
XI
Son los locos que atraviesan las avenidas con los ojos vendados.
Vuelcan su ego en el universo lógico de la sinrazón,
y ríen y gritan y cierran los puños.
Algunos se suicidan en el más romántico lago.
XII
Herejía de luna cubierta de ceniza.
Se levanta la noche.
Tocan fondo en su hueca depresión
mientras contorsionados atraviesan la foresta
y suben a lo más alto.
Son los seguidores del grito;
llevan hachas y decapitan de un tajo las cabezas.
Luego se adormecerán en el negro-ébano
de su locura palpitante
cuando en la caverna desfallezca la metamorfosis de estrellas
en su profunda expresión de melancolía.
XIII
El tacto rosa en la piel bajo la lluvia amarilla del arcoíris negro
da escalofríos púrpuras que vinculan densidades de miedo.
XIV
Las flores blancas que vuelan en su inmensidad de trino
se vuelcan turbulentamente en el contacto perdido
de sus dedos exploradores, táctiles, divinos.
XIX
Los gritos de libertad
son alas al viento,
escucho tu corazón palpitar…
Lágrimas corren
la sangre ha de manar.
¡Vida!
montículo en la cumbre,
desesperado eco, premonición mordaz.
XX
Estoy más vivo hoy que ayer
lo estuve más cuando la muerte se acercó…
Momento fulminante,
pues moría mientras vivía (más que nunca),
La vida y la muerte se unieron en un instante,
¡Muerte dame vida!
¡Vida, dame un poco de tu muerte
para saber que estoy vivo!
Nota: estos escritos fueron inspirados en el mes de septiembre de 1991 y fueron re- elaborados en el 1995.
Blanca Josefina Betancourt Massott
“Cazadora de Sueños””
Colombia
Ilustraciones: sympla.com.br e Inteligencia Artificial





