En esta ocasión la Flaca
anda de internacional
furibunda, ni se diga,
como muchos en el mundo,
pero ella mucho más.

No encuentra ocasión mejor
para llevarse por patas
a dos inmundos humanos
que quieren ganarle el jale
que quieren ser como ella
aunque desde su trinchera.

—No viene al caso, —dice ella,
—que esos repugnantes hombres
quieran asumir el mando
«nomás por sus intereses,
utilizando el poder,
alevosos, con ventaja
con mentes enloquecidas
oscuras y embrutecidas»
y quitarme potestad.

Con esa hazaña inmoral
repulsiva por demás
despiadada e inclemente
genocida sin dudar,
esos tipos infrahumanos
utilizan su poder
para ejercer su maldad
arrasando palestinos
niños, mujeres y hombres
que construyeron su mundo
con trabajo, con amor
con esfuerzo y con tesón
en su tierra milenaria
que defienden como todos,
del abuso, la ambición
la injusticia y la obsesión.

Ante los hechos tan claros
la Tilica bien consciente
se conoce ineficaz,
y también incomprendida,
porque la gente no quiere
que se lleve a sus quereres
sin aparente razón,
y no se quiera llevar
a esos atroces tipos.

Ella sabe que le toca
llevarlos cuando proceda,
su labor no es cuestionable
y su decisión tampoco,
por mucho que supliquemos
que riñamos o lloremos,
ella sabe cuándo es cuando,
esa es su misión, y listo.

No suele ser la calaca
benévola con los buenos
malévola con los malos
sabe que cuando nos toca
imparcial tiene que ser
atendiendo los designios
del universo infinito
invisible a nuestros ojos
por más que queramos ver.

Mas de pronto ella se entera
que hay en el mundo entero
quienes claman porque aplique
su poder y su función,
llevándose a su rincón
a esas pobres inmundicias
sin pretextos, con razón.

Ella sabe que es lo justo,
ella tiene información,
ella quisiera atender
con todo su corazón
a quienes claman justicia
a quienes piden su acción,
mas, como es equitativa
y atiende con convicción
los tiempos de cada quien,
aunque quisiera… no puede,
lo hará cuando deba ser.

—Les tocará su momento,
con sapiencia se los digo
y cuando estén en mis manos
algo se me ocurrirá
para que paguen con creces
todo el mal que ellos han hecho,
el sufrimiento causado
a tanta gente inocente
solo por su sordidez.

No hay suficientes palabras
para nombrar lo que hacen;
son vergüenza para el mundo
aunque es cierto, por desgracia
que esos dos solos no están,
son perversos, indudable;
más ellos tienen poder
porque otros se los dan
y otros más se lo secundan,
la maldad va más allá.

En este caso lectores
les digo sin titubear,
lo que se da se recibe;
ustedes estén seguros,
pagarán como merecen,
sin duda sucederá
y cuando llegue el momento
aunque rueguen o supliquen,
en mis manos quedarán,
y su ruindad se vengará.

Jatzibe Castro

Imagen: La Catrina Garbancera. José Guadalupe Posadas (Internet)

CALAVERITA 2025