Inspirada por demás
en esta ocasión dedico
con especial atención
a mis amigos queridos
la siguiente Calavera,
mexicana tradición.

La Tilica anda buscando
cuál es la ocasión mejor
de llevarse de este grupo
a quien ande distraído;
así como quien no quiere,
ella trata de engañar
con disimulo total
pá la partida ganar.
Por fortuna ella no sabe
que su afán está demás,
que ninguno la queremos,
que tenemos entre manos
mucho trabajo tenaz.

El maestro es el primero
en reñirle con tesón
a la Huesuda tramposa
que lo ronda sigilosa,
mas se topa a toda costa
con la barrera mejor.

Son los colegas de Humberto
que no permiten su acción
lo acompañan y lo quieren,
en las buenas y en las malas
y desean su elocución.
Con Huelgas y Sacrilegios
apantallados nos tiene
esperando lo que viene
con paciencia y afición.

Y es por eso que a la Flaca
no le queda nada más
que entender la situación,
y marcharse a su pesar
con desgana y aflicción.
Adriana con su novela
a todos tiene en tensión
construye los personajes
con paciencia y brillantez.

La emoción y el entramado
surgen con gran fluidez
y por eso la Catrina
azorada con la historia
en lugar de avasallar,
le deja el camino libre
esperando con paciencia
de esa historia saber más.

Alfonso, siempre afanoso
se entretiene de a montón,
le gusta la acción constante,
con sorpresa y con humor.

Desde el monte y los balazos
ya prepara su reacción
ante el asalto sombrío
de la Huesuda malvada
que al Alacrán se asemeja,
y le dice con potencia:
—¡largo de aquí testaruda!
no te quiero ver rondando
sigue de frente y da vuelta
lejos de mi ubicación.

Blanquita nos tiene en ascuas
con la historia que va hilando,
describe con pulcritud:
ambiente, acción y sentir,
en la vida de las niñas
y la lectura de Lucho.

Son dos relatos en uno,
que se enlazan con cautela
y en ese tejer de Blanca
la Parca está enfocada;
le interesa conocer
la tesis final de Lucho
además de los caminos
de las niñas muy queridas
que ganan el corazón.

Blanca Ruiz es entereza,
constancia e inspiración,
se propuso como meta
de su vida compartir
el pasaje más agudo
que removió su sentir
y la hizo ser quien es.

En su escribir son notorias:
tenacidad y pasión
curiosidad y sazón
inventiva y seducción.
Por todo eso la Flaca
azorada se quedó
y no tuvo otro remedio
que escucharla, emocionarse
calladita darse vuelta,
y su camino seguir.

Gilma transmite el entorno
con maestría sutil,
te hace sentir por ahí
en el monte, con las flores;
y el aroma de las hierbas
con tu olfato distinguir.

La historia va poco a poco
con elegancia y fervor
describe la atrocidad
de la violencia tenaz,
y la Catrina engreída
que va y viene por la trama
se sabe protagonista;
y por eso nada más,
a Gilma la deja en paz.

Lucho aún no se decide
a compartir su novela,
sin embargo sus aportes
nos ayudan de a montón.

Un día al fin compartió
su cuento Supevivencia
y al conocer su creación
hasta la Flaca saltó,
admirada se quedó,
y por eso ni se acerca,
discreta espera mejor
a que Lucho se decida
y muestre su producción.

Miguel Cabazos es hombre
ocupado por demás,
por eso es que en las sesiones
suele ser intermitente,
lo que nos hace extrañar
sus impresiones certeras,
que denotan compromiso
al leernos y opinar.

Y sus escritos valiosos
suelen ser encrucijadas
que a la Parca dejan muda
atarantada e inquieta,
y esperando el desenlace
se aleja sin más ni más.

Pedro está muy calladito,
es por demás cauteloso
se informa a profundidad
sobre el dinero lavado
y avanza paso a pasito
con firmeza y decisión.

La Tilica sigue atenta
y como quiere saber,
sin dudar, mejor espera
para que Pedro nos muestre
su historia de actualidad,
que redacta con mesura
paciencia y tenacidad.

Zunny afable nos aporta
su lectura con sabor,
sentimiento y calidez,
además de que en su historia
se vislumbra mucho amor,
y también mucho dolor.

Ella avanza acompasada
con nítida redacción
y nos abre el apetito
por saber qué es lo que sigue;
mismo que cada sesión
esperamos con fervor.

Por eso es que la Catrina
en lo oscurito prefiere
ir conociendo el progreso,
y con aguante, serena
disfrutar la conclusión.

Jatzibe anda atareada
con su novela, y también
en escribir esta pieza,
costumbre muy arraigada
en su querida nación;
pensando en sus compañeros
de faena y de pasión
que le han dado compañía
inteligencia y sentir.

Además es bien sabido,
ella lo ha observado,
que la Pelona se aleja
casi siempre cuando siente
que no es bienvenida aún
y en este grupo percibe
que hay mucho por hacer
escribiendo sin descanso
persistiendo en la labor
con gusto y por placer.

Ya con esta me despido
amigos de vocación,
diciéndoles que los quiero
con todo mi corazón.

Jatzibe Castro

CALAVERITA A LOS AMIGOS COLOMBIANOS