De manera inexplicable las bestias se multiplicaron en poco tiempo, arrasando lo que encontraban a su paso. Eran depredadores temibles. Habían exterminado comunidades enteras, su hambre era insaciable.
─No entiendo cómo proliferaron en tan poco tiempo. ─Tulok le hablaba al jefe, mirando a las estrellas como implorando respuestas.
─ ¡Son una plaga maldita! Por ahora, lo mejor será refundirnos en lo profundo del bosque, ahí podremos protegernos mejor. ─ Atka miraba con resignación las tierras que habían sido el hábitat de su pueblo por muchas generaciones. ─Tulok, reúne a todos los padres. Que guíen a sus familias hasta el arroyo en las montañas sagradas. Hasta la entrada de la gran cueva.
En medio de la oscuridad que había extendido su manto sobre el mundo, los alaridos de las bestias retumbaban, rebotando entre los árboles haciéndose cada vez más cercanos.
─¡Nos hallaron! Los guerreros y yo trataremos de detenerlos. ¡Corran!
De pronto, relámpagos que salían de entre las bestias iluminaban la noche, los truenos a los que tanto temían Tulok, Atka y los suyos liberaban hálitos de muerte. Una fuerza que no entendían, perforaba sus cuerpos y a algunos los mataba de inmediato.
Atka cayó, sus ojos vidriosos reflejaban una luna qué se bañaba en sangre. Su leal compañero se acercó. Con voz pausada, acopiando el aire que podía el jefe aupó a Tulok.
─Huye... guía a los que puedas lejos de acá.
─No lo abandonaré, Atka. Lucharemos hasta la muerte
─No, Tulok. Los nuestros deben sobrevivir. Estas bestias no van a parar. Ya arrasaron zorros y linces.
Tulok intentaba levantar a Atka, mientras emitía sonidos que parecían invocar a los dioses de la naturaleza para que lo ayudaran. Fue inútil.
Ya con los ojos zarcos casi cerrados, como dos gemas que se guardan en cofres de terciopelo, Atka emitió un último consejo: ─Queda nuestra raza. Nunca confíen en las bestias que corren en dos patas. ─cerró los ojos y expelió un último vaho que se fundió con la niebla.
Tulok emprendió la carrera guiando a los demás hacia lo inhóspito del bosque, mientras su hocico soltaba aullidos de lamento.
Lucho Niño
“Generador de universos a partir de la magia de la palabra”
Imagen: Freepik
SUPERVIVENCIA
En lengua Inuit:
Atka: Significa “espíritu guardián”.
Akiak: La palabra inuit para “valiente”.
*Las lenguas inuit son un grupo de lenguas indígenas habladas por los pueblos inuit de Alaska, Canadá y Groenlandia.

