Desde que te vi por primera vez, supe que ibas a convertirte en parte de nuestras vidas. El halo de misterio que te envolvía era tan poderoso que no pudimos aguantar las ganas de indagar sobre tu pasado. En el momento en que te adoptamos me acompañaba mi esposo y, entre los dos, acosamos a preguntas al vendedor: ¿de dónde venías? ¿cuántos años tenías? ¿cómo te íbamos a cuidar para que tu belleza resaltara siempre en nuestro hogar?

Nos contaron que tu lugar de origen se encontraba en Boston y que eras hermano gemelo de alguien diseñado para aliviar las dolencias de espalda del presidente de Estados Unidos, John Kennedy. Tu madera fue tallada en forma artística. En la parte superior tenías figuras de color dorado alegóricas a la naturaleza. Desafortunadamente, el tiempo se encargó de borrarlas y una de nuestras hijas las remplazó con dibujos multicolores creados por ella.

Tu balanceo rítmico ha sido testigo de muchos momentos importantes para nuestra familia. Me acompañaste para calmar el llanto de nuestra niña recién nacida y lograr en ella un sueño profundo. En tu regazo se han sentado tres generaciones: padres, hijos y nietos. A pesar de ser tan antiguo, conservas tu belleza y tu madera jamás se ha deteriorado. En todas las mudanzas que hemos tenido has sido lo primero que he empacado, envolviéndote en un papel especial que te ha protegido de golpes y magulladuras. Siempre has ocupado un lugar especial en nuestra sala y has sido objeto de admiración de todos los que te han conocido. Has aparecido en casi todas nuestras fotos familiares.

Confío en que, cuando llegue la ancianidad, pueda refugiarme en ti para que tu balanceo genere en mí un sueño tranquilo y placentero.

Zunny Eljach

UNA JOYITA FAMILIAR